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El 4 de febrero, la multinacional americana Delphi hacía pública su decisión de cesar su actividad productiva en la fábrica de Sant Cugat del Vallès, en Barcelona. Un jarro de agua fría para los más de 500 trabajadores/as de la planta y los más de 200 compañeros/as de las empresas auxiliares.
Desde entonces, CCOO, desde nuestra responsabilidad mayoritaria en el comité de empresa y ejerciéndola desde la nítida voluntad de aunar los esfuerzos de todos los sindicatos representados en la empresa y construir una posición unitaria de los trabajadores/as, empezamos a buscar una solución industrial con Delphi y fuera de Delphi.
No se trataba de negociar un cierre que conllevara un buen plan social. Esto ya se produjo en el convenio colectivo, fruto de la inteligencia acumulada de un movimiento sindical consolidado en la empresa, con un acuerdo de indemnizaciones muy por encima de los mínimos reflejados por la ley, en el caso de que se produjera un despido colectivo. Ejercicio de responsabilidad que fue el resultado de una reflexión compleja, debido a la situación productiva crítica por la que pasaba la planta. Un acierto sindical, a la prueba de lo sucedido posteriormente.
Per esto no era suficiente, la planta de Sant Cugat del Vallès era una empresa emblemática de la industria del automóvil catalana. El conocimiento, experiencia y capital industrial y humano de la factoría no podían desaparecer con la decisión de la multinacional americana. Era imprescindible mantener vigente esa riqueza en el territorio, un objetivo que se caracterizó en la propuesta sindical de reindustrializar la fábrica.
Este trabajo se puso en marcha en paralelo a la negociación del expediente de extinción de contratos, consiguiendo despertar el interés de cuatro empresas catalanas que, en un proyecto compartido, se interesaron por los activos industriales y humanos de la fábrica de Sant Cugat del Vallès.
Los plazos de negociación establecidos en la norma legal para encontrar un acuerdo en la extinción de los contratos, hicieron imposible concretar un acuerdo con las empresas catalanas en la nueva inversión industrial. La habilidad y experiencia sindical del comité de empresa consiguió “arrancar” a la multinacional la disposición de los activos para los trabajadores/as, además de mejorar ligeramente el ya muy buen plan social recogido en el convenio colectivo.
Este acuerdo ha permitido retomar las conversaciones con los empresarios catalanes J. Juan, Gutmar, ISEE y Guilera, concretando un acuerdo que da viabilidad a una inversión de 12 millones de euros y empleo para un mínimo de 208 trabajadores/as. Un compromiso que permite dar continuidad a un capital industrial con raíces históricas en Catalunya.
Es una muy buena noticia para los trabajadores/as de Delphi, en primer lugar, pero también para la industria catalana. Es de justicia reconocer el mensaje que nos trasladan a la sociedad catalana los empresarios que han liderado este proyecto:
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Compromiso con la industria catalana y con el conocimiento y la experiencia de los trabajadores/as en el territorio.
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Su capacidad emprendedora, desde una estrategia colaborativa, para redimensionar su tamaño de empresa y mejorar su posición competitiva en un tejido industrial muy complejo y castigado en Catalunya. Es un mensaje a la política industrial catalana. Redimensionar las empresas desde una apuesta de cooperación empresarial para mejorar la competitividad industrial local. La sociedad industrial en Catalunya y las administraciones públicas debemos tomar nota.
Por todo esto, CCOO queremos reconocer el esfuerzo y sacrificio de los trabajadores/as de Delphi en Sant Cugat del Vallès, reconocer el buen hacer de los representantes de los trabajadores/as y felicitarlos en su conjunto por haber conseguido dar continuidad y futuro a una empresa industrial de referencia en Catalunya.
Hay futuro más allá de Delphi.
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Molt bona noticia i el meu agraïment a aquestes empreses catalanes, les quals han sapigut valorar el gran valor humà existent en aquesta factoría.