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Las personas que trabajan en nuestras pequeñas y medianas empresas sufren un impacto especialmente negativo como consecuencia de las reformas laborales que, en estos últimos años, han legislado, tanto el PSOE como el PP, con el apoyo, en ambos casos de CiU.
La crisis económica profunda que estamos viviendo, que entra ya, prácticamente en su octavo año, ha destruido, literalmente, millones de pequeñas y medianas empresas. Millones de personas han perdido así sus empleos, y han pasado a formar parte de la enorme bolsa del desempleo. El índice de mortalidad de las empresas catalanas y españolas, es el mayor de todo el entorno europeo.Una característica, poco favorable de nuestro tejido económico y productivo, es la desorbitada presencia de pequeñas empresas, que concentran la inmensa mayoría de los empleos. El 98% de las personas trabajadoras tienen su empleo en empresas de menos de 30 trabajadores, y el 87% en empresas de menos de 10 trabajadores.
Pese a la demagogia con que en algunas ocasiones se analiza esta realidad, como fruto de la capacidad de nuestros “emprendedores”, la verdad es que da a nuestro modelo productivo una enorme debilidad. Especialmente, en momentos de crisis económica generalizada, y cuando se desarrollan políticas legislativas, como estos años, que facilitan el despido.
A este hecho hay que sumar las peculiaridades de nuestro sistema de relaciones laborales, para comprender en toda su magnitud la gravedad que las reformas laborales significan para los trabajadores de las pequeñas y medianas empresas. Nuestro sistema de representación legal de los trabajadores excluye en la práctica, de las elecciones sindicales, a las empresas de menos de diez trabajadores, lo que provoca una mayor indefensión de las personas de las pymes.
Las reformas laborales últimas, han agravado esta situación, de pérdida de derechos, y consecuentemente, de empeoramiento de las condiciones de trabajo en estas empresas.
En lo concreto, operan en este sentido muchos aspectos de los cambios de la legislación laboral, así, la reforma de la negociación colectiva, que debilita la existencia de la protección mínima que significan los convenios colectivos sectoriales. En la inmensa mayoría de los casos, los convenios colectivos sectoriales son la única protección laboral en las pequeñas empresas. La reforma legal de la negociación colectiva amenaza la propia existencia del convenio colectivo sectorial, al regular la pérdida de ultractividad del mismo, es decir, la pérdida de vigencia del convenio, tras un periodo determinado de negociación sin acuerdo. En el mismo sentido, con la nueva regulación legal que posibilita la inaplicación del convenio colectivo sectorial en la empresa, de forma muy amplia, no solo en el régimen salarial y retributivo, sino, también en aspectos básicos del trabajo, como la jornada. Así, el convenio colectivo de sector pierde su carácter de regulador de las condiciones mínimas de trabajo en empresas de un mismo sector de actividad, y se alienta a la competencia desleal entre las empresas, incentivadas a competir con las condiciones de trabajo más precarias posibles. Justamente el camino contrario al que debería seguir un modelo productivo capaz de salir de la crisis, compitiendo en términos de calidad de los productos y servicios, y de innovación y modernización de las empresas.
Las pequeñas empresas son terreno abonado para las inaplicaciones fraudulentas del convenio colectivo sectorial. Sin derecho a la elección de delegados sindicales, la ley favorece el poder arbitrario y unilateral del empresario. Recientemente, y solo como una muestra, CCOO de Catalunya, ha denunciado en bloque, en la Inspección de Trabajo, a un conjunto de 250 pequeñas empresas, donde se han producido inaplicaciones de convenio colectivo con claros indicios de abuso de derecho o fraude.La reforma laboral posibilita, también, la aparición sin límite alguno de nuevos convenios colectivos de empresa, como un medio más de incumplir las condiciones mínimas del convenio de sector. Asistimos en el último periodo al nacimiento de infinidad de convenios colectivos de empresas en pequeñas, e incluso, microempresas, sin representes sindicales, y sin garantías de existencia de un verdadero proceso de negociación.
Otro fenómeno agravado en los trabajadores de las pequeñas y medianas empresas es el que hemos denominado como “devaluación salarial generalizada”. El incremento sin precedente de las personas desempleadas, combinado con la facilidad y abaratamiento del despido, y la reforma de la negociación colectiva, han provocada una pérdida constante de salarios reales, más allá de los salarios nominales de los convenios colectivos –que han sido defendidos con éxito por el movimiento sindical organizado-. Es justamente en las pequeñas empresas donde se concentra con mayor extensión e intensidad esta pérdida salarial, que alcanza promedios, en muchos casos de hasta el 20% de las retribuciones.Las reformas laborales han dado lugar, especialmente entre las personas que trabajan en las pymes, a un nuevo drama social: “la pobreza laboral”, la lucha por un salario y un empleo digno, adquiere, hoy, si cabe, un carácter de urgencia.
Juan Manuel Tapia
Responsable d’Estudis i Jurídics i de l’Observatori de la Negociació Col·lectiva de CCOO de Catalunya